Reflexiones personales sobre el recibimiento de la ordenacion de bhikkhuni


Ajahn Vayama:

No ha sido hasta tiempos recientes, hasta que pasé más de veinte años como una monja de diez preceptos que la ordenación de bhikkhuni fue factible. Las mujeres han tenido bastante fe y fortaleza para sobrevivir a las brechas del Sangha por generaciones. Ellas no necesitaron de ayuda adicional para realizar solamente esto. Lo que realmente necesitaron aunque fuese para los monjes (como para aquellos que se sostienen como autoridad legal), [era] comprender la oportunidad que tenían en el mundo contemporáneo, transformar la situación y abrir nuevamente la membrecía completa del Sangha a la otra mitad de los discípulos del Buda. Estoy humildemente agradecida con Ajahn Brahm, Ajahn Sujato y el Sangha del monasterio Bodhinyana por actuar con sabiduría y compasión para usar con valentía su autoridad en beneficio de incontables seres. Reverencio con respeto y gratitud a Ayya Tathaaloka y las demás bhikkhunis que participaron de la ceremonia de ordenación con fe y bondad, incluso en detrimento de sí mismas. Siento aprecio y gratitud por el apoyo y estímulo por el apoyo de nuestros amigos laicos. No pudiésemos haberlo hecho sin su ayuda tampoco. Puedan todos compartir de mi felicidad.


Venerable Seri:
El viaje comenzó con una aspiración simple y sincera -una aspiración de comprometer totalmente mi vida al Buddha, el Dhamma y el Sangha, un deseo de seguir de cerca los pasos del Buddha hacia el logro del Nibbana. Después de la ordenación no me sentía en la cima del mundo o saltando de un lado a otro y gritando de alegría. Nada de eso. Por el contrario me sentía humilde ante la experiencia y muy agradecida e inspirada. Como recité en la ceremonia de ordenación (ullumpatu ayya, anukampan upadaya) sentía que era elevada por la compasión del Sangha. La ordenación toma el viaje a un nivel más profundo de compromiso, fe y confianza en el camino de práctica. fui inspirada por el coraje y la devoción del bhikkhu y el bhikkhuni sanghas hacia la verdad, en honor al deseo del Buddha de tener una asamblea cuádruple en su dispensación -bhikkhus,bhikkhunis, laicos y laicas, como el Buddha mismo estableció hace más de 2500 años. Querré este hermoso regalo de la ordenación con el cuidado y el apoyo de los hermanos y hermanas monásticos en el Sangha.
También me sentí profundamente humilde por la experiencia. La ordenación era el resultado de años de trabajo duro, lucha, y dolor y frustración de muchos practicantes, tanto monjes como laicos, y el apoyo del sangha y los practicantes laicos de BSWA. Las condiciones para la ordenación estaban maduras en aquel momento debido a su fe y confianza en el Dhamma-Vinaya, y de su bondad y generosidad. Estoy muy honrada y agradecida de ser parte de este proceso hermoso e inspirador. Querré a este regalo de la ordenación -un regalo de fe, confianza y coraje, y devoción al Dhamma-Vinaya, un regalo de compasión, bondad y generosidad del Bhikkhu Sangha y el Bhikkhuni Sangha así como de todos los colaboradores del este camino de práctica. Que pueda yo compartir los méritos con todos ustedes y pueda esto ayudarlos en el logro del Nibbana.

Adhimutta Bhikkhuni:
 ¿Qué se siente ser una bhikkhuni?

Bien, normal y natural, no es gran cosa −es más fácil escribir sobre lo que es no ser capaz de ordenarse, lo que significa permanecer bajo otras formas de ordenación cuando uno está listo para desarrollarse, lo que sucede cuando es interrumpido un progreso natural, lo que es un bloqueo enérgico y todas las justificaciones, complicaciones, represiones y negaciones, y circunvalaciones necesarias para mantener esto en su lugar.
Pero entonces, como cuando una flor se revela y se abre bajo el sol con la humedad de la tierra como debería, es muy hermosa, normal y natural, y la alegría y el placer surgen de la belleza solamente de lo ordinario e incluso de lo extraordinario también.
Cuando las cosas están funcionando bien, casi no se hacen notar. Así como después de un largo período de una enfermedad uno realmente nota el placer en la ausencia de enfermedad −cuando algo ha producido dolor durante largo tiempo, uno en verdad nota y valora la ausencia de dolor, la facilidad en esto. Pero la ausencia de dolor es de cierta manera nada especial, −a excepción del milagro de tantas cosas que deben funcionar bien para que exista esta simpleza− y si existe una simpleza en sufrir después de mucho tiempo de enfermedad y cuando han habido muchas cosas equivocadas, entonces es muy milagrosa, muy amada.
Los espacios donde es posible  el desarrollo normal y natural son muy valiosos −como los buenos amigos, joyas que resplandecen durante toda la vida y hacen hermosa la vida entera, algo para atesorarse profundamente. Sin embargo, en ese momento, uno simplemente disfruta de ese espacio y de esa compañía sencilla −y después de mirar atrás y ver cómo ésta compañía hizo todo posible, pero a la vez es sólo eso.
Las cosas pueden cambiar en un instante, cambiar en un segundo, el mundo puede transformarse, nuevos modelos pueden manifestarse −lo que parecía extraño e imposible, puede llegar a ser normal y natural. Lo que parecía normal y natural, si no tenemos el suficiente cuidado para mantener las causas y condiciones fuertes, puede llegar a ser distante e inalcanzable.
Para mí, eso es lo que se siente convertirse en una bhikkhuni −bueno, ha sido una lucha por 5 años por mi propia vida, y la lucha de tantos cientos y miles de mujeres.
Pero ahora, una vez que el espacio se ha abierto de manera normal y natural, al igual que una buena amistad, como un fuego acogedor, donde nada es extraño, casi nada puede escribirse al respecto −excepto alegría, simplicidad, comodidad, rectitud y gratitud que estarían en este lugar− quizás como el calor del fuego después de una tormenta, la gratitud por el fuego debido a la tormenta exterior −deseando compartir el lugar del fuego con los demás, que puedan calentarse  y relajarse profundamente.
Una cosa muy hermosa del Sangha, es que sólo llega a unos pocos de buen corazón reunirse y hacer posible que se creen estos espacios –y luego estos son un objeto viviente, que es experimentado profundamente y vuelve a crear y a mantener vivo en el mundo algo precioso.
Así que aquí, en Aranya Bodhi, al menos para mí, a pesar de que “sabía” más, como al graduarse de la universidad, un asunto de naturalidad sobre todo  esto –que viene por medio de la estancia con mi maestra Ayya Tathaaloka después de un período de formación como una novicia−, surgió la posibilidad de la ordenación y se sintió natural y apropiado.
Por lo tanto, los preparativos, más tarde el día de la ordenación, y luego la vida en realidad continúa como siempre –sólo que ahora en mi mente y en mi corazón soy una bhikkhuni− y de alguna manera esto hace la diferencia.
Sólo existe un sentido claro y coherente de no estar más en entrenamiento (aunque como una bhikkhuni nueva todavía lo estoy), de ser alguien que no está en los límites de una organización y un poco separada de ella en algunos aspectos sino que ahora participo activamente en ella, ahora estoy plenamente ordenada lo cual tiene un sentido mucho mayor de alineación, me siento más conectada con todas las grandes bhikkhunis que han pasado antes que yo, siento que la corriente del río está fluyendo de manera más directa, ya no estoy en las orillas observando el drama de otro, sino que ahora, de cierta forma, la corriente fluye de manera más directa a través mío –luego, hay una mayor sensación de flujo, de conexión, de pertenencia, como tener el voto– nada cambia y todo cambia, y tener la sensación de ser capaz de dar forma a las cosas, que los límites son ahora mis propias capacidades y desarrollo, mi propia disposición y no las impuestas desde el exterior.
Así, hay un cambio en la identidad –y esto se siente como importante y bueno de alguna manera, aunque para algunos esto puede verse simplemente como forma y ego.  Recuerdo que el Dalai Lama dijo una vez que su identidad principal era que él es un simple monje y la comprensión de lo valioso que es tener esa identidad como una posición establecida y un lugar de descanso, y el anhelo por tal coherencia. Como una bhikkhuni, este es el tipo de posición establecida y lugar de descanso que siento tener ahora. Algo que tiene mucho de integridad y de fuerza.